1952-1970

Años de consolidación y reconocimiento

Durante estas casi dos décadas Muñoz Barberán va a profundizar en la trayectoria artística que se había trazado, tanto en lo que se refiere al tipo de pinturas murales como en lo que afecta a técnica y temáticas abordadas en sus óleos y acuarelas. En la pintura religiosa mural y de caballete será ahora cuando pinte abundantemente consiguiendo sus más representativos trabajos. Obras de caballete de estos años se pueden contemplar en Santo Domingo de Mula, en los franciscanos de Cehegín y en Murcia, en la iglesia de San Antolín. En 1953 restauraba las pinturas de la capilla del Rosario de Santo Domingo, de Murcia, y en 1954 emprendía tres importantes decoraciones murales: en la basílica de la Purísima de Yecla, en San Francisco Javier de Los Barreros y en San Dionisio Aeropagita de Fuente Álamo (Albacete). Las pinturas en Yecla se prolongarían hasta 1958. De 1957 son los cuadros para los Seminarios de Murcia. Entre 1960 y 61 pintó los paños de pared del presbiterio de San Bartolomé de Murcia, se ocupó de la restauración y nuevas pinturas de Santa Ana del Monte, en Jumilla, y realizó el mural de la fachada de San Antolín. En 1962 pinta en las iglesias de Ricote y Molina de Segura; en 1963 trabaja en San Lorenzo, en la reconstrucción de su retablo principal; en 1964 en Blanca; y en 1965 de nuevo en Jumilla, en la capilla de la Hermandad del Cristo de los Azotes.

En cuanto a los trabajos de pintura decorativa fueron también bastante intensos en estos años, aunque desgraciadamente muchos de ellos han desaparecido, sobre todo los realizados para pabellones de la FICA y Feria de Muestras (entre 1952 y 1966) y buena parte de los que decoraban las oficinas de entidades financieras y establecimientos comerciales y de hostelería. Se destruyeron también los de las Obras del Puerto de Cartagena (1955), los de la Feria del Campo de Madrid (1959 y 1964), así como los de la Confederación Hidrográfica de Murcia (1966), entre los más destacados. Se conservan todavía algunos de los hechos para oficinas de las entonces C.A.S.E. y Caja de Ahorros Provincial, los de la Casamata (1962) y Casa Barreiros (1967), ambos en Lorca, en parte los de Información y Turismo en Murcia (1967) o el de la entrada al edificio Lepanto (1970), también en la capital. Algunas de estas pinturas decorativas las realizó en otras ciudades, como las de la Central Farmacéutica Leo de Valencia (1958).

Los encargos públicos y privados de pintura de todo tipo y temática serán ya una constante en la obra del pintor a partir de estas fechas. Retratos, paisajes urbanos de Murcia, Lorca y otras ciudades de la región, escenas de procesiones y festejos, máscaras o bodegones, son los temas habituales de las muestras que periódicamente realiza Muñoz Barberán tanto en su tierra (en las salas Chys, Zero, Casa de la Cultura, las de la C.A.S.E. de Murcia y Lorca, ...) como en Madrid, en donde comenzará a exponer en los primeros años 60 en las salas Toisón y Grifé & Escoda con una buena acogida por parte de la crítica y sobre todo del público que compra su obra. Su actividad de dibujante y diseñador cobra mayor dimensión con trabajos relacionados con el cartelismo (Semana Santa 1952, Festival de Folklore del Mediterráneo 1969,...), ideación de carrozas (fiestas de Primavera de Murcia 1960), decorados y figurines para teatro (colaborando con César Oliva) y abundantes dibujos a plumilla para ilustrar tanto artículos de periódico como libros. De entre estos últimos sobresale el titulado "Tabernas de Murcia" (1970), cuyos textos pertenecen al periodista murciano García Martínez.

Una serie de personas interesantes van a engrosar la larga lista de amistades con las que cuenta el pintor. De la más dispar procedencia, sus nombres no precisan de apostilla alguna por ser harto conocidos: Juan García Abellán, Baldomero Ferrer, José Ballester, García Martínez -ya citado-, Manuel Pereira, Miguel López Guzmán, Muñoz Cortés, Ortuño Palao, Navarro Olmos, Jaime Campmany, Vicente Ros, Manolo Avellaneda, Amador Puche, Ceferino Sandoval, María Teresa Soubriet, Pedro Sanz, Tomás Salvador, Carmen Mieza, los Belmar, Juan Guirao, César Oliva,...

La amplia actividad artística desplegada va a obtener los reconocimientos que confirman plenamente a Muñoz Barberán y que serán especialmente significativos a partir de 1964. Pero antes, en 1952 y 1953, recibe sendos premios en las exposiciones del Ayuntamiento de Murcia y de la Diputación Provincial, y en 1956 el Primer Premio en la Exposición Regional de Cieza. Ya en la década de los 60 los que, de alguna manera, venían a reconocer la solidez de su personalidad artística exhibida durante más de 25 años: Tercera Medalla del Salón de Otoño de Madrid (1964); Premio "Paisaje Madrileño" del Excmo. Ayuntamiento de Madrid (1965); Palma de Plata de la Bienal de la C.A.S.E. de Elche (Alicante) (1966); Premio Nacional VILLACIS de la Excma. Diputación Provincial de Murcia (1967); Laurel de Murcia, de la Asociación de la Prensa (1967); Medalla de Oro del VI Salón Nacional de la C.A.S.E. de Murcia (1968); Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid en la Exposición Nacional de BB.AA. (1968); Primer Premio en la exposición regional de Cieza (1968); y Premio "CHYS" (1964 y 1968). En 1968 sería designado Académico de Número de la de Alfonso X de Murcia, cuyo discurso de ingreso, sobre artistas murcianos de los siglos XVI y XVII pero básicamente centrado en la figura de Artus Tizón, leería en 1976.

Viajes y escritos completan el panorama de estos años. Entre los primeros el encuentro con Italia, donde pasará unos 15 días en Roma en el año 57, y también el que realiza con Molina Sánchez a Évora (Portugal), para participar en un encuentro internacional de artistas. En una moto con sidecar atraviesan España y pasan un mes en el que da tiempo para todo, hasta para torear a la portuguesa jugándose la vida. Los viajes por otras provincias españolas son tan habituales como sus estancias en Madrid en donde expone y sigue acudiendo a los principales museos para copiar a Goya sobre todo. En 1968, junto con García Martínez, Belmar, y Tomás viaja a Berlín en donde dibuja y hace acuarelas que inmediatamente se expondrían en Chys. Por lo que respecta a los escritos, unos pocos versos obtienen reconocimiento en certámenes populares y se hacen frecuentes las colaboraciones en la prensa murciana, con artículos sueltos o con series como la dedicada a la catedral, así como en la revista Vida Nueva y en el Semanario Pax de Madrid.