1982-2007

La plena madurez

Hablar de madurez al referirnos a un artista, es sinónimo de una etapa en la que el estilo, la técnica y las temáticas ya han sufrido una depuración suficiente, quedando desprovistas de lo superfluo. Pero en el caso de Muñoz Barberán esa depuración y concreción alcanza por igual a su pintura y al resto de su producción de escritor e investigador.

De la pintura de caballete de estos últimos veinte años van a surgir cuadros que se resuelven directamente sobre el lienzo sin preparar, con muy poca materia pictórica, y otros en los que dominan las pinceladas yuxtapuestas, buscando los efectos de color y luz en bruto. Esas pueden ser dos características esenciales a las que deberíamos unir un aclaramiento progresivo de la paleta en la que cada vez hay menos sienas. Sin embargo, allí donde el pintor siente que hay que utilizar otros recursos técnicos más sólidos en cuanto a dibujo y a estudio de figuras y composiciones, la buena formación que subyace en su oficio aflora sin esfuerzo. De este modo están resueltos los compromisos que adquiere para trabajos de mayor empeño, como los de tipo religioso que hace en la Capilla del Rosario de Alcantarilla (1984), retablo de la iglesia de la Ciudad del Aire (1985), o la capilla de la Encarnación de San Patricio de Lorca (1998). Para el primero de ellos utilizó la técnica del fresco, en la que llevaba varios años trabajando de modo experimental para perfeccionarse, haciendo también él mismo el modelado de los estucos que completan la decoración. Esto en cuanto a pintura religiosa, ya que las decoraciones de los teatros Guerra de Lorca (1988-89) y Concha Segura de Yecla (terminado definitivamente en 1996) merecen un comentario aparte. Se trata de superficies de una magnitud a la que sólo se había enfrentado el pintor en su primera época en las iglesias de San Antolín de Murcia y la Purísima de Yecla. Sobre una idea de lo que hubo anteriormente se rehicieron ambos techos (una barandilla con jardín, escultura de Apolo y musas en Yecla, y un tambor arquitectónico fingido con retratos de autores teatrales, musas y escenas de teatro clásico en Lorca). Para el telón del coliseo lorquino ideó Muñoz Barberán un carnaval veneciano, velado homenaje a Goldoni.

En esta época las exposiciones se reducen al ámbito regional, mostrando habitualmente su obra en Murcia, Lorca y Cartagena, y esporádicamente en otras ciudades. Los viajes también van a continuar, aunque ya más distanciados y selectivos. Son muy corrientes los realizados por otras provincias españolas, sobre todo del centro y del sur, y en cuanto a las salidas al extranjero pasaría todo un mes en Florencia en 1985, en 1993 visita el norte de Marruecos y en 1999 la ciudad de Praga. De todos esos lugares realizaría las correspondientes exposiciones.

En cuanto a cartelismo y obra gráfica son destacables también algunos de sus trabajos. El Festival de Folklore en Murcia de 1983, la Feria de Artesanía del 89 en Lorca, la Semana Santa murciana de 1986 y el Entierro de la Sardina del 2001 contaron con carteles estimables del pintor. Los grabados con tema murciano ya se habían iniciado en los años 70, y durante estos 20 años realizará algunas puntas secas más sobre la catedral, máscaras, motivos de fiestas murcianas y algunos ensayos de pequeño formato. Pero en este campo lo de mayor interés es sin duda el libro "Murcia, Reino de Frontera. Castillos y Torreones de la Región", al que aporta 17 grabados y multitud de dibujos para ilustrar los textos que compuso al efecto el prestigioso medievalista Juan Torres Fontes. En cuanto a serigrafías, realiza algunas para galeristas murcianos, siendo quizás la más conseguida la hecha para la carpeta "Murcia entre dos siglos" (2000), y participa con otra obra de este tipo en el homenaje que Lorca rinde a Narciso Yepes tras su muerte. Por último, está presente también en las dos barajas españolas de pintores murcianos hechas por la Comunidad Autónoma en 1986 y 1991.

A mediados de los años 80, después de varios intentos fracasados por seguir la pista documental de Ginés Pérez de Hita en otras ciudades españolas buscando un posible testamento o la venta de originales literarios, da por concluida su investigación y escribe dos libros más que se pueden considerar definitivos. En 1987, con colaboración de Juan Guirao, aparece "De la vida murciana de Ginés Pérez de Hita", una extensa y rigurosa biografía del personaje que ya no permitirá que se siga fabulando sobre él. Dos años más tarde, y como empeño personal, retoma su antigua teoría y sale a la luz "Sobre el autor del Quijote Apócrifo", un esfuerzo más para difundir una idea que de nuevo obtiene poca respuesta por parte del mundo académico. En el año 92 publica "Nueva biografía del licenciado Cascales", importante personaje de la literatura y la historia de Murcia del que ha ido construyendo pacientemente un relato biográfico al hilo de su investigación principal. Y por último en 1996 aparece "Sepan Quantos (Vida artística murciana de los siglos XVI-XVII)", un recopilatorio de artículos aparecidos en el periódico La Verdad sobre artistas murcianos. En la actualidad prepara otra serie más de estos artículos con un tono diferente (teatro, libreros, personajes populares, etc.) y unos anales en los que volcará la totalidad de las anotaciones encontradas en el curso de su investigación.

Paralelamente a la aparición de estos libros, escribe para el diario La Opinión una extensa serie de colaboraciones que abarcan, sobre todo, el mundo interno del pintor que mira y enjuicia desde la ironía, la crítica severa o la complacencia diversos aspectos de lo cotidiano, deslizando de vez en vez alguna que otra mirada a la historia.

La personalidad diversa y rica en matices del artista, así como la enorme y más aquilatada producción de estos años, se tradujeron en distinciones, premios y nombramientos de todo tipo, en donde abundan los de carácter popular y no faltan los procedentes de instancias oficiales. Sería bastante cansado enumerar las invitaciones recibidas para pregonar en diferentes ciudades fiestas patronales o de Semana Santa, o simplemente para contar con su presencia en cualquier celebración importante. De entre lo más significativo destaca que fue Gran Pez del Entierro de la Sardina en 1987, se le nombra Cronista Oficial de Murcia en 1988, Premio Elio de Lorca en 1989, o que le concedieron el galardón Matrona de Murcia de la Federación de Peñas Huertanas en 1990, nombrándolo también en este mismo año el Ayuntamiento de Lorca Hijo Ilustre de la Ciudad, distinguiéndolo además con la Medalla de Oro de Lorca. Dos calles llevan su nombre (una en Murcia y otra en Sangonera la Seca), así como un colegio en su ciudad natal. Y por último, en el año 2000 fue nombrado Académico Numerario de la de Bellas Artes de Nuestra Señora de la Arrixaca, perteneciendo al núcleo de fundadores.

El interés por la obra de Muñoz Barberán también ha ido en aumento, siendo especialmente significativo a este respecto al año 90 cuando la Universidad realiza una exposición sobre el pintor en la Sala de la Convalecencia, figura en la muestra organizada por la Asamblea Regional titulada "Maestros de la Pintura Murciana" y forma parte de la muestra "25 Pintores Murcianos" celebrada con motivo del aniversario de Cajamurcia. En el 92 su obra sería mostrada en el pabellón de Murcia de la Expo de Sevilla, y en el 94 el Centro de Arte Almudí le organiza una retrospectiva dentro de Contraparada 15.